Bibliografía.
Respecto
al acoso y violencia escolar, la escuela tiene un papel significativo, siendo
una de sus funciones la de poner en marcha todos los mecanismos necesarios para
erradicar todo tipo de conductas violentas. Su función consistirá en trabajar
este aspecto tanto de una prevención secundaria, para que en el caso de que se
haya iniciado, desaparezca lo antes posible. En ambos casos, el papel del
educador será el de mantener una relación profesional de mediación tanto con
padres como con alumno, aportando una ayuda cualificada y haciendo posible el
crecimiento personal del alumno.
De
manera general se estima que un 1,6% de niños y jóvenes estudiantes sufren
Acoso
escolar de manera constante y que un 5,7% lo sufre de manera puntual. El instituto
de la juventud eleva el porcentaje de víctimas de violencia física (por medio
de golpes y lesiones) o psicológica (insultos) habitual aun 3% de los alumnos y
señala que un 16% de los niños y jóvenes reconoce que ha participado en algún
tipo de exclusión de compañeros e
incluso algún tipo de agresión psicológica.
La
situación actual no puede considerarse buena ni aceptable, porque los abusos
entre iguales están presentes en los centros docentes, son sufridos,
presentados y ejercidos por elevado porcentaje de alumnos que, de uno u otro
modo, sufrirán sus consecuencias, las afectaciones físicas de los alumnos y sus
implicaciones rondan en el 5%.
Las
amenazas, que son reconocidas como la base de la cadena dentro del desarrollo
de la violencia son padecidas por algo más del 8% del total de estudiantes, el
chantaje que implica amenazas con armas ronda en el 1% y el acoso sexual llega
a 1,5% de los alumnos.
Hay
diversos factores que intervienen en la conducta agresiva Kandel Mednich, en
1991, que la persona tiene en si misma predisposiciones de tipo biológico hacia
la violencia. Poco después se le anexaron los contextos ambientales que son
determinados por la familia, ya que en la edad infantil, el ambiente es el que
incide predominantemente en la conducta del sujeto.
Las
conductas antisociales que se generan entre los miembros de una familia sirven
de modelo y entrenamiento para la conducta antisocial que los jóvenes exhiben
en otros ambientes, como la escuela y su entorno social.
Mercedes Blanchard Giménez,
Estíbaliz Muzas Rubio, Acoso escolar: Desarrollo, prevención y herramientas de
trabajo, 2007, paginas 2-5, consultado el 16 de Agosto de 2016.
Hemerografía
En la
familia, los niños aprenden valores como el respeto, el amor, la amistad, la
convivencia, la tolerancia, la empatía, entre otros. Los valores y principios
que aprendan durante su desarrollo les servirán como modelo de formación en su
vida adulta. Si dentro del núcleo familiar existe violencia, el niño aprenderá
a ser agresivo y violento, lo cual se convierte en un problema que se transmite
de generación en generación.
Si los
menores son educados en un ambiente de intolerancia, resentimiento, abandono,
maltrato y violencia, es probable que repitan la misma conducta, por ello, la
prevención de la violencia comienza en la familia.
La
violencia escolar subsiste en nuestros días, y ante la existencia de este
fenómeno social, es importante centrar nuestra atención a dicha problemática,
que en diversas ocasiones también es generada por la discriminación a causa de
origen étnico, el sexo, la desigualdad económica, las diferencias religiosas,
entre otras.
Es una
conducta que provoca amenaza o sometimiento grave y puede ser física, sexual,
verbal o psicológica, perpetrada hacia un llamado “menor”.
La
violencia escolar y las formas de prevención son un tema obligado para las
autoridades que deben trabajar para resolver un problema tan relevante en
nuestra sociedad, sobre todo, asegurar procurar la integridad física,
psicológica y emocional de los menores, ya que en los últimos años el nivel de
agresividad y violencia ha incrementado.
Título: Milenio.
Autor: Grupo milenio.
Edición: Semanal.
País y fecha: México.
Julio,23, 2016, http://www.milenio.com/firmas/derechos_humanos/violencia-escolar-dias_18_779502045.html
Mesografia
El
fenómeno social de la violencia abarca un espectro mucho más amplio que el
problema institucional de la violencia en el centro educativo; existe violencia
en la calle, en la vida doméstica, en el ámbito económico, político y social en
general. Lo que ocurre en los centros escolares no es más que un reflejo de lo
que ocurre en la vida pública y privada en todos sus aspectos. Afortunadamente,
los niveles de violencia detectados en los Centros escolares no registran,
hasta ahora, cifras alarmantes aunque sí preocupantes por lo que significan lo
suficientemente algo como para invitar a una reflexión colectiva de lo que
suponen sus causas y consecuencias, muy especialmente porque si continúa la
tendencia observada en otros países, es previsible esperar que los problemas y
en concreto, este tipo de situaciones, se agraven.
La
violencia, en cualquiera de sus manifestaciones (agresividad gratuita, abuso de
poder, toma de control…) representa en sí misma un fenómeno social y
psicológico: social, porque se desarrolla en un clima de relaciones humanas y
psicológicas, porque afecta directamente a los sujetos que se ven involucrados
en cualquiera de estas situaciones. La violencia, en todas sus manifestaciones
y ámbitos de desarrollo, representa un problema de conflictos agravados en el
que, siempre, todos son víctimas, tanto los agresores como los agredidos,
El centro
escolar, como núcleo de socialización primera junto a la familia, contribuye a
la construcción de esa identidad personal, a través del auto concepto y la
autovaloración personal. Si un niño o niña es obligado a sentir la
“victimización” se fragmenta su imagen personal afectando, así, a todas las
estructuras de su propia identidad.
http://www.observatorioperu.com/2011/VIOLENCIA%20Y%20ACOSO%20ESCOLAR.pdf, consultado el 16 de
Agosto de 2016
No hay comentarios:
Publicar un comentario