lunes, 26 de septiembre de 2016

Avance individual modulo II Programación y computo

Informe de investigación: (Omar Figueroa Sandoval)
Teorías.
• Factores neurobiológicos: anatómicos, fisiológicos, endocrinos
• Abuso en etapas tempranas de la niñez
• Violencia familiar
• Violencia en medios de comunicación
-Aceptación y promoción de la violencia por la sociedad
• Vigilancia ineficaz de los padres
• Disciplina nula o inapropiada
• Ausencia de los padres
• Padres delincuentes
• Poco afecto o cordialidad mínima de los padres
• Relaciones inadecuadas con compañeros1,4,5
(Ruben, 2002)
Fenómeno de la violencia desbordada en nuestro país, no pretende resolver las múltiples interrogantes ni allanarnos el camino u ofrecernos una vía rápida para llegar a ese horizonte de inteligibilidad al que anhelamos acceder. Pretende, solamente, explorar determinados ángulos desde los que nos parece que ciertas expresiones de la violencia pueden ser mejor entendidas.
(Elena, 2012)
En los últimos años, la irrupción del fenómeno del sexting ha generado una significativa preocupación mediática y social. La práctica del sexting se ha revelado problemática, en tanto que puede llevar a graves consecuencias psicológicas y jurídicas, especialmente en adolescentes. La aparición de tales consecuencias ha puesto de manifiesto la urgente necesidad de desarrollar estrategias de prevención adecuadas. Más aún, mediante el envío de mensajes, imágenes o vídeos de sexting, menores (y también adultos) cruzan inadvertidamente un umbral de riesgo que los expone sin vuelta atrás a diversas formas de victimización (chantajes, venganzas o simples indiscreciones altamente perjudiciales). Asimismo,puede suponer el primer paso para delitos sexuales iniciados a través de las TIC
(R., 2016)
En la actualidad no se cuenta con un instrumento validado capaz de medir las conductas sexuales de riesgo y la motivación hacia el sexo en línea en español y para población mexicana, de tal modo que se desarrollaron dos escalas a través de un estudio de campo de tipo transversal. Las escalas se administraron a 263 participantes (edad: 16 a 26 años, media: 23.20; hombres: 146; mujeres: 117). Se realizaron análisis factoriales y de fiabilidad. A partir de las conductas sexuales de riesgo se encontraron dos dimensiones (87 % de la varianza explicada y alfa 0.962). Finalmente, la escala de motivación quedó conformada por una dimensión (68.93% de la varianza explicada y alfa 0.909). Los resultados se discuten en función de la cultura, la sexualidad de hombres y mujeres y las normas asociadas al género.
(Anayeli, 2015)
Las conductas detectadas eran: • Gestos y palabras amenazantes. Expresiones
La violencia es un hecho cada vez más evidente en nuestra sociedad.
 
(Blanchar, 2010)
 
Puntualizar que la detección de necesidades en cualquier tipo de organización, es un tipo de PROCESO CONTINUO, dado que las que hay no siempre se agotarán y en cualquier momento existirá un comportamiento diferente al esperado o incidirá el afán por superarse en aquellos aspectos de la práctica cotidiana
(Romero, 2006)
En las estadísticas se señalan diferentes tipos de agresiones o situaciones de violencia, entre ellas, la violencia verbal o escrita, la violencia física, la destrucción de materiales, los robos y otras modalidades de agresión. En los grupos de preescolar I y II ciclos de primaria, la agresión verbal es la que cuenta con el número mayor de casos reportados, seguida por el número de casos referidos a la agresión física. En primaria la destrucción de materiales, los robos y la agresión escrita no registran mayor diferencia en cuanto a los casos reportados aunque es mayor la cifra de robos respecto de las agresiones verbales y escritas.
(Artal, 2005)
Los hombres solemos sufrir por violencias contenidas en nuestras propias conductas, debido a que al ser inconscientes de muchas de nuestras acciones resultamos incapaces de actuar con cabal moralidad. Y como con cada uno de esos actos, voluntarios o no, proponemos las costumbres de nuestra sociedad, a menudo reproducimos y hasta forjamos un sistema de valores que, independientemente de ser deseado indeseado, habrá de revertirse con exigencia supraindividual sobre nosotros.
Para dejar de ser incoherentes y acabar de raíz con la violencia, debemos primero reconocerla hasta en sus manifestaciones más sutiles, y luego enfrentarla con determinación.
(GOss, 2003)
Los movimientos feministas han sabido demandar, entre otras cosas, que se reconozca como violentas ciertas experiencias que no habían sido leídas como tales. En principio, esta estrategia busca llamar la atención del carácter violento de ciertas situaciones a fines de evitar dicha experiencia en el futuro. Las estrategias y sus consecuencias varían según el posicionamiento feminista que se haya asumido. El hecho de que este señalamiento sea necesario a fines de reivindicar mayor habitabilidad para los cuerpos que sufrirían la violencia sugiere que el carácter “violento” de esas experiencias no puede darse por sentado. Podría decirse que esta acción es, por tanto, performativa (Butler:2002a; 2007), en el sentido de que produce en el discurso su referente –la “violencia”– a través de la citación repetida de experiencias ya reconocidas como violentas.Si bien son múltiples las formas en que puede realizarse la operación performativa de reconocer la violencia de una experiencia, una cuestión es clara: no puede reconocerse el carácter violento de dicha experiencia si primero ésta no fue conocida. Ciertamente, la manera en que esa experiencia emerge dentro de un marco de representación prepara la posibilidad o no de reconocer su violencia.
(Alberto, 2015)
Categorización de la violencia, podría decirse que a reconocibilidad del carácter violento de una experiencia dependerá de que quien reciba el daño o amenaza de daño sea reconocido* como sujeto. Y en el mismo sentido que más arriba, el modo en que ese sujeto aparezca en la representación preparará su reconocimiento.

(Lozano, 2014)

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