Informe
de investigación: (Omar Figueroa Sandoval)
Teorías.
•
Factores neurobiológicos: anatómicos, fisiológicos, endocrinos
•
Abuso en etapas tempranas de la niñez
•
Violencia familiar
•
Violencia en medios de comunicación
-Aceptación
y promoción de la violencia por la sociedad
•
Vigilancia ineficaz de los padres
•
Disciplina nula o inapropiada
•
Ausencia de los padres
•
Padres delincuentes
•
Poco afecto o cordialidad mínima de los padres
•
Relaciones inadecuadas con compañeros1,4,5
Fenómeno
de la violencia desbordada en nuestro país, no pretende resolver las múltiples
interrogantes ni allanarnos el camino u ofrecernos una vía rápida para llegar a
ese horizonte de inteligibilidad al que anhelamos acceder. Pretende, solamente,
explorar determinados ángulos desde los que nos parece que ciertas expresiones
de la violencia pueden ser mejor entendidas.
En
los últimos años, la irrupción del fenómeno del sexting ha generado una
significativa preocupación mediática y social. La práctica del sexting se ha
revelado problemática, en tanto que puede llevar a graves consecuencias
psicológicas y jurídicas, especialmente en adolescentes. La aparición de tales
consecuencias ha puesto de manifiesto la urgente necesidad de desarrollar
estrategias de prevención adecuadas. Más aún, mediante el envío de mensajes,
imágenes o vídeos de sexting, menores (y también adultos) cruzan
inadvertidamente un umbral de riesgo que los expone sin vuelta atrás a diversas
formas de victimización (chantajes, venganzas o simples indiscreciones
altamente perjudiciales). Asimismo,puede suponer el primer paso para delitos
sexuales iniciados a través de las TIC
En
la actualidad no se cuenta con un instrumento validado capaz de medir las
conductas sexuales de riesgo y la motivación hacia el sexo en línea en español
y para población mexicana, de tal modo que se desarrollaron dos escalas a
través de un estudio de campo de tipo transversal. Las escalas se administraron
a 263 participantes (edad: 16 a 26 años, media: 23.20; hombres: 146; mujeres:
117). Se realizaron análisis factoriales y de fiabilidad. A partir de las
conductas sexuales de riesgo se encontraron dos dimensiones (87 % de la
varianza explicada y alfa 0.962). Finalmente, la escala de motivación quedó
conformada por una dimensión (68.93% de la varianza explicada y alfa 0.909).
Los resultados se discuten en función de la cultura, la sexualidad de hombres y
mujeres y las normas asociadas al género.
Las conductas detectadas eran: • Gestos y palabras
amenazantes. Expresiones
La violencia es un hecho cada vez más evidente en nuestra sociedad.
(Blanchar, 2010)
Puntualizar
que la detección de necesidades en cualquier tipo de organización, es un tipo
de PROCESO CONTINUO, dado que las que hay no siempre se agotarán y en cualquier
momento existirá un comportamiento diferente al esperado o incidirá el afán por
superarse en aquellos aspectos de la práctica cotidiana
En
las estadísticas se señalan diferentes tipos de agresiones o situaciones de
violencia, entre ellas, la violencia verbal o escrita, la violencia física, la
destrucción de materiales, los robos y otras modalidades de agresión. En los
grupos de preescolar I y II ciclos de primaria, la agresión verbal es la que
cuenta con el número mayor de casos reportados, seguida por el número de casos referidos
a la agresión física. En primaria la destrucción de materiales, los robos y la
agresión escrita no registran mayor diferencia en cuanto a los casos reportados
aunque es mayor la cifra de robos respecto de las agresiones verbales y
escritas.
Los
hombres solemos sufrir por violencias contenidas en nuestras propias conductas,
debido a que al ser inconscientes de muchas de nuestras acciones resultamos
incapaces de actuar con cabal moralidad. Y como con cada uno de esos actos,
voluntarios o no, proponemos las costumbres de nuestra sociedad, a menudo
reproducimos y hasta forjamos un sistema de valores que, independientemente de
ser deseado indeseado, habrá de revertirse con exigencia supraindividual sobre
nosotros.
Para
dejar de ser incoherentes y acabar de raíz con la violencia, debemos primero
reconocerla hasta en sus manifestaciones más sutiles, y luego enfrentarla con
determinación.
Los
movimientos feministas han sabido demandar, entre otras cosas, que se reconozca
como violentas ciertas experiencias que no habían sido leídas como tales. En
principio, esta estrategia busca llamar la atención del carácter violento de
ciertas situaciones a fines de evitar dicha experiencia en el futuro. Las
estrategias y sus consecuencias varían según el posicionamiento feminista que
se haya asumido. El hecho de que este señalamiento sea necesario a fines de
reivindicar mayor habitabilidad para los cuerpos que sufrirían la violencia
sugiere que el carácter “violento” de esas experiencias no puede darse por
sentado. Podría decirse que esta acción es, por tanto, performativa
(Butler:2002a; 2007), en el sentido de que produce en el discurso su referente
–la “violencia”– a través de la citación repetida de experiencias ya
reconocidas como violentas.Si bien son múltiples las formas en que puede
realizarse la operación performativa de reconocer la violencia de una
experiencia, una cuestión es clara: no puede reconocerse el carácter violento
de dicha experiencia si primero ésta no fue conocida. Ciertamente, la manera en
que esa experiencia emerge dentro de un marco de representación prepara la
posibilidad o no de reconocer su violencia.
Categorización
de la violencia, podría decirse que a reconocibilidad del carácter violento de
una experiencia dependerá de que quien reciba el daño o amenaza de daño sea
reconocido* como sujeto. Y en el mismo sentido que más arriba, el modo en que
ese sujeto aparezca en la representación preparará su reconocimiento.
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